El Convento de los Trinitarios

El Convento de Trinitarios Calzados se fundó el 6 de abril de 1591. Los frailes llegaron el 25 de junio de ese año. 

El Convento estuvo primeramente en la casa que le donaron los fundadores, estrecha e incómoda. La comunidad se mantuvo de limosnas; con éstas y con el capital inicial se fueron adquiriendo algunas casas contiguas y por fin se edificó la Iglesia, trasladándose el Santísimo el 3 de febrero de 1603. En el año 1615 se puso el púlpito, que procedía de la Iglesia de Seseña. En el año 1698 quedó todo, convento e iglesia, terminado y pulcro. Bien entrado el siglo XVIII se construye el órgano y a finales de éste o a principios del siguiente, se ha de rehacer una de las galerías del claustro.

La desamortización de Mendizábal, en el siglo XIX, supone la segregación del edificio en varias propiedades privadas y su cambio de uso, ahora dedicado a labores agropecuarias. En este nuevo marco se incluye la creación del palomar existente sobre el crucero de la iglesia. Se inicia entonces un lento proceso de deterioro que culmina con su adquisición por parte del Excmo. Ayuntamiento de Dosbarrios y la puesta en marcha de un proyecto de rehabilitación integral, aumentando el Patrimonio histórico, cultural y artístico de Dosbarrios.

Las metas principales de la actuación han sido:

1.Restauración global del conjunto. Valorando su esencia religiosa, interpretando y adaptando su estructura de convento al uso actual. Se demolieron todos los elementos que distorsionaban la arquitectura original, ya fueran huecos o muros, y se reformó el esquema de circulaciones para mejorar el tránsito entre zonas.

2.Unificación y recuperación de espacio de la iglesia.  Se unificó la nave central y las capillas del norte de la nave central, enfocando su distribución para usos escénicos mediante la inclusión de un escenario móvil.

3.Valoración del claustro como espacio de encuentro multiusos. La actuación de recuperación del claustro y sus corredores anexos se enfoca en una actuación arquitectónica que mantenga su iluminación y ventilación original mediante una estructura de madera que cubra un espacio escénico para 300 personas.

4.Recuperación de la volumetría exterior original. La Iglesia mantiene su volumetría y las principales cumbreras del resto del edificio. La nueva fachada oeste será la principal y alberga una composición de volúmenes simulando estancias perdidas que crecen esponjándose hasta los límites originales.

5.Respeto a los protocolos de restauración habituales. En toda la actuación se ha respetado la Carta de Cracovia que promueve la exploración de los restos, su origen y una actuación conforme a ello, sin falsificaciones.

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